Las vacas

Las vacas son animales muy inteligentes; tienen la habilidad de relacionarse entre ellas y estableces preferencias por algunas de sus compañeras.

Hay estudios que muestran que les aumenta la frecuencia cardíaca cuando están acompañadas de sus «mejores amigas«.

También tienen muy buena memoria, que les permite mantener amistades durante toda su vida, además de mostrarse recelosas con las compañeras que las han tratado mal en algún momento.

Además, establecen jerarquías dentro del grupo, siendo las vacas más longevas y corpulentas las que actúan como jefas, y las novillas, las más sumisas.

Según varios estudios, son capaces de reconocer hasta 90 individuos diferentes, incluyendo a individuos humanos.

Las vacas son capaces de resolver algunos de los problemas que se les presentan cotidianamente, como abrir una puerta. También se excitan y alegran cuando lo consiguen hacer, y su ritmo cardíaco se intensifica.

Otros estudios, demostraron que las vacas son capaces de seguir un sonido que hayan reconocido antes a través de calles y laberintos. Y de distinguir a humanos por la voz, el aspecto físico e incluso la forma de andar del individuo, aunque pasen años desde la última vez que le vieron.

Su instinto maternal es enorme.

Cuando van a dar a luz, se apartan del grupo y buscan un lugar seguro para hacerlo. También disfrutan durmiendo con sus hijos, vigilan cada uno de sus movimientos, los llaman cuando se alejan demasiado y los defienden ante cualquier peligro.

Además de lo obvio de la industria de la carne, las vacas sufren un infierno en la industria láctea.

A partir de su cuarto día de vida y hasta el destete, son alimentadas con «lactoreemplazantes» (más baratos que la leche) o con leche de vaca que no puede comercializarse por motivos higiénico-sanitarios.

Las terneras hembra recién nacidas se separan de sus madres y viven en pequeños cajones hasta que cumplen los dos meses de edad, a partir de entonces su destino será reemplazar a las vacas adultas que ya no sean lo suficientemente productivas.

Los machos son enviados al matadero con 15-20 días de edad, donde serán convertidos en «carne de ternera» por no ser útiles para la industria de la leche.

Alrededor del 25% de las vacas de las granjas lácteas son enviadas al matadero cada año por su edad, infertilidad, baja producción, por sufrir accidentes , padecer mastitis crónica (algo muy común debido al ordeño continuo al que son sometidas), o por enfermar, lo que supone más gastos veterinarios que beneficios.

Las vacas son inseminadas artificialmente una y otra vez durante toda su vida, ya que es necesario que sean madres para que puedan producir leche (como ocurre en todas las especies de mamíferos).

Su primer embarazo será a los dos años de edad, como muy tarde, y todo el ciclo de embarazos que tendrán está estudiado para que su producción sea la máxima posible.

Transcurridos entre 60 y 90 días después de cada parto, vuelven a ser inseminadas artificialmente, con la finalidad de conseguir un parto al año.

Este ritmo de «vida» desgasta muchísimo a las vacas, por lo que mueren de manera prematura o son enviadas al matadero siendo muy jóvenes.

Actualmente, las opciones de «lácteos» vegetales son infinitas.

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